jueves, 20 de julio de 2017

CON SÓLO MI CORAZÓN


¡Dios!, ¡Dios!,
ya no me quedan ni lágrimas;
y ya..., de pensarlo,
se me ha estropeado todo,
las palabras
que querían decir amor,
que querían decir fe
como sea.

Sabrás perfectamente,
¡sí!, lo que es eso
porque tú – tú– no tienes ni un golpe de oscuridad apenas;
porque
ni siquiera un golpe..., un golpe siquiera, tienes;
porque
ni un error cualquiera te teme,
ni hoy o ni mañana o... nunca te come este vértigo
del caminar desamparado, del soñarme -más y más, a sueño mío- tanto en lo que amo,
o de lo que pasaría -para siempre en adelante-
en el instante preciso de gritar:
¿quién soy?

domingo, 3 de octubre de 2010

.






CANSANCIO CASTIGADO







[“La verdad, la honestidad, la integridad... sólo existen en quienes
las permiten – y no las infravaloran ni las dan de lado –“]







LOS MUERTOS O LOS PARIAS


Los muertos también tenemos luz,
también tenemos nombres,
también tenemos acierto “morido”;
también tenemos uñas,
también tenemos fe;
también tenemos amapola dormida,
también tenemos fuego ahorcado,
Sr. Manuel,
también tenemos nuestras noches hendidas
y desatadas,
aunque usted haya nacido en el corazón,
aunque usted haya balado en el olvido,
aunque usted sea usted y sombra.
Los muertos también tenemos sentido,
también tenemos alma
o motivo de buitre.
También tenemos encanto,
también hemos llorado una guerra civil,
también hemos matado a lo mínimo.
Nosotros también tenemos libertad
como la torre Eiffel,
como Lovaina o Nueva Orleans,
como Augsburgo...,
también nos dibujamos un azul muy secreto
como
vana claridad;
también volvemos a la necesitada promesa
y madre del perdón.

Nosotros
también
tenemos un decoro cualquiera,
una ruina gótica,
una inganable bandera,
tal ley del gran siempre y casi Lord Byron.

También tenemos un número abandonado,
un quizás poema desflorecido,
una duda en entelequia imprevista,
un yo no sé qué de imagen imaginaria.

Nosotros
también
somos,
somos alba,
dulzaina que se quiere y se demora,
un prístino pudor
que se nos
extrema,
un Bizancio en el Nilo de la médula,
un
modo
sublime...,

no,
no lo olvide.







[ Poema prólogo ]


MORIR NO ARRODILLADO


Allá en lo corazón sueño hay oportuno,
aun pases tú lo que no puedes – tanto –
tienes que resistir para el encanto
de lo que sueña ese valor, alguno;

tú has de resistir, te das por uno
que no adore doblez, de llanto al llanto
y de esperanza audaz a su adelanto
que ese sobrevivir será... o ninguno.

Allá en lo corazón – que no te engañen –
en donde enseñes luz a luz de vida,
tu verdadero rostro, su riqueza

vital que no hay saber porque se ensañen,
que no hay más don ante ficción vendida
ni naturalidad de la belleza.







( UN HOMBRE PIDIÓ LA DIGNIDAD DE LA VIDA
Y NO LE SIRVIÓ DE NADA )

1

Aunque me hayan pisado tanto, quiero
llorar a solas, ¡oh ya al menos mío!,
tener mi corazón con su desvío,
insumiso, lejano, como quiero.

No más humillación es lo que quiero
aunque me hayan pisado hasta el vacío
sin ver la dignidad - con albedrío -,
sin ver otro camino valedero.

Sólo soñar por ser una persona
me queda ya entre tanta y tanta pena;
sólo soñar, por ser una persona.

Harto de todo el todo me envenena
porque ¡tanto! pedí lo que se encona,
lo que se calla, lo que se gangrena.






2


Te cerraron las puertas, con candados;
y, por mucho gritar, nada lograste.
Se te hundió la esperanza que luchaste
con ojos niños, limpios, desvelados.

Los gritos los querían usurpados
para que tú vivieras en desgaste,
en soledad, tan triste, ¡tú que amaste,
tú que diste ánimos iluminados!

Te cerraron las puertas, con espinos,
a contraviento - amargo -, contra el cielo
- sombrío -, para no tener mirada.

Y pediste vivir sin más caminos
que aquellos que cualquiera tiene a vuelo
sólo por ser persona ilusionada.








DE MI CORAZÓN A MIS ASUNTOS


[“Se escriben artificiosamente millones de poemas hipócritas
listos para ser compensados por las correspondientes líneas
hipócritas en ellos interesadas”]







1

Esto era la razón, a pena llena,
luchando trueno a trueno y con el beso
de la rabia que queda y estás preso;
esto era la razón, a pena plena.

Esto era la razón como cadena,
como olvido abrazado fuerte al hueso,
como llanto mordido por avieso,
como alma que florece la gangrena.

Tú, ya vas a la tala enamorada
tan en sueño por luz, incomprendido;
¡ay!, ahora la esperanza te da espada.

Tú, bien gobiernas el Dolor, ¡el ido!,
el que hiende la amargura por la Nada,
por la sombra quizás: como perdido.







2

No, uno ya lo intenta como puede,
no y no, vivir no es lo que duele tanto,
sino es la humillación, el desencanto,
es el hachazo avaro que no cede.

Es la injusticia dura que se excede...,
es la harta soledad de echar por llanto
a ojos abiertos de tan grande espanto,
es frialdad del dolor que no se puede.

Es un morir sonámbulo, el olvido,
es la amargura inmensa que no espera...
y es la rabia tan ciega que no es nada.

¡Oh!, es gran gravedad de haber perdido,
una vez y otra ante la injuria austera
¡como la sangre seca más pisada!







3

Te pisan como quieren, la dulzura
por la que ansiaba ilusionar la vida,
la luz de la palabra estremecida
que apagan hoy ellos con impostura;

la soledad, la sombra, la amargura,
eso que uno tenía por salida...
como quieren te pisan por medida,
de amor macabra: fin de mordedura.

Y, pisado, no puedes desolar
siquiera; ni la muerte levantar
ya con tantos hundidos descontentos.

Acorralado estás, como las cosas
son, y las suertes - muertes borrascosas -
ya de tantos burlados sufrimientos.







4

Triste por el dolor y por el llanto,
triste es mi voluntad: la desgraciada;
desnuda primavera, aún cansada
de correr por los campos, entretanto.

A golpe de alguien se me ve el quebranto,
yo que pensé que no era, no era nada;
mas soy un algo, la sed desamparada,
perro herido que no, no se ama tanto.

¿Un algo? No me encuentro bien, perdido
como aquél que perdió lo que tenía;
hasta el nombre, ¡ay!, ¡sí!, todo ladrido.

No, no me encuentro bien de tanta pena,
nada bien, nada bien como manía;
me debo ya morir en luna llena.







5

Te echo de menos, Dios, mirando al cielo
para que tú me mires desgajado,
lo que las cosas son, lo que ha pasado,
¡por sólo apenas recibir consuelo!

No es que me duelas, sino que me duelo
por injusticias, por lo que han negado,
por lo que han sido, por lo que han burlado
con fríos corazones como el hielo;

porque, tan sólo a costa de otros se hace
la riqueza - es la única manera -,
pero - sí - de los otros ya se olvidan,

que desde ese poder loco eso nace:
tercos para privar... la dicha entera
a otros y a negarles lo que pidan.







6

Y ocurre que te quedas con tu llanto,
así ocurre, como en un desierto,
desorientado, gris o como un muerto,
pensando o no, pero no sabes cuánto.

Sufriendo aún más, sobre todo tanto;
mientras, los golpes cuando estás despierto,
como todo lo que era tan incierto,
se suceden, y ¿qué haces entretanto?

No, no puedes hacer nada, siquiera
eso, ni una caricia inolvidable,
ni un camino sencillo, ni un camino

que no te aleje de una quimera.
Ni siquiera nada, eso más rentable
que no sea morir a hiel de espino.







7

Te han borrado las huellas del camino
y hasta el camino mismo ¡te han borrado!,
mas ni escribir siquiera te han dejado
ni el decir el soñar de tu destino.

Es como censurar a lo asesino
porque, después de todo, te han negado
tras tantos años escribiendo, atado
a sus prejuicios, mal en el camino

sin más medios que el no tenerlos, triste
hasta el valor por el que se resiste,
por el que sale el llanto a sacudidas.

Después... enmascarándose con flores
se alegran los indignos vividores
¡qué pena de esas flores no sentidas!







ES MUCHO RESISTIR

( A mi madre )

Esta pena tan vieja de mi vida...
siempre la tengo que arrastrar llorando,
umbríamente ciega y malherida
a donde vaya a gritos preguntando;

siempre la tengo que afrontar sentida,
enraizada total, desesperando,
sin que ni pueda descansar dormida,
sin que ni pueda desear... soñando.

¡Ay madre!, esta pena grande y fuerte
siempre la tengo que llorar conmigo,
estrujándola aquí hasta la muerte.

¡Ay madre!, ¡tan durísima en mi llanto!,
¡tan fiera a mi dolor – de tan testigo –!,
¡tan colmada en su pena que me aguanto!







CONTRA UN MURO

“burla, ninguneo, burla y... burla”


Un hachazo y otro, siempre hachazo
aquí, siempre mentira más mentira,
siempre perversidad que se bienmira,
siempre necio apoyado con abrazo.

Nada es verdad con el escupitajo
de tanta vanidad en su cinismo,
de la doble moral o fanatismo
pues siempre la razón se echa abajo.

El mayor cicatero siempre gana,
lo defiende: la moda que le empuja,
el chovinismo ciego al que se hermana,

el buenismo del siempre haber callado,
el credo de la imagen..., más la puja
de quienes más maltrato han respetado.







[“Bueno no es el que cómodamente advierte que va a ser compensado
por serlo - y en eso se anima como... rentabilidad o negocio - sino el que,
nunca siendo apoyado ni antes ni luego, lo es: por su condición ética”]







“Poesía es mi estético corazón, no la decretada estética de las corrientes”







MADRE:

De tanto llorar
te han salido ratas en los ojos;
de tanto
se te ha invertido la tristeza;
de tanto
se te ha embarrado la sed del recuerdo;
de tanto
se te ha enllagado la pobreza del corazón;
de tanto
se te ha quemado la voz secreta del silencio;
de tanto
se te ha deshabitado la ofrenda de los dioses;
de tanto
se te ha roto hasta la leche que tenías para los pájaros;
de tanto
se te ha enmudecido el deshonor intolerable y hasta... el abismo;
de tanto
se te ha oscurecido el camino de la ternura;
de tanto
se te ha negado hasta el agua del deseo;
de tanto
se te ha reventado la venganza digna de la verdad;
de tanto
se te ha comido la soledad dulce con su propia sonrisa;
de tanto
se te ha -¡ay!- enterrado el cielo que valiente hablada de
/ ángeles;
de tanto
se te han ortigado -¡ay!- las pisadas hacia el mar;
de tanto... y tanto,
de tanto
se te han ignorado las palabras;
de tanto
se te han empulpitado -engreído- con negros alacranes;
¡ay madre!, de tanto
se te han podrido los mundos,
se te han malherido bajo brujos;

que eres tanto para mí,
tú que ERES tanto para mí.

( ¡TÚ QUE ERES TANTO PARA MÍ! )







( EL CIELO HUMILLADO )


A César Vallejo


No me creo ya... tanto credo puro
mientras se mueren niños sin sonrisa,
no, no me creo humanidad, que pisa
el corazón a reglamento oscuro;

ni que, con tanto consumismo duro,
el consumista diga que va a misa,
sin ir mintiendo, claro, con su prisa
y por librar conciencia, tal apuro.

No me creo ya... tanto “sabio” hasta
saberlo todo por leer prejuicios;
¡que nadie es crítico ni dice basta!

No, ni a ese que va de cuerdo en quicios
honrados, con sólo avidez nefasta
que llega a la ignorancia – a la de vicios –.







“a ellos”

LOS POBRES


Los pobres, ellos se oscurecen. Nada
son: la Altitud es para el poderoso,
el infierno no es dignamente hermoso
con la ansiedad fatal desamparada.

Se oscurecen los pobres, ¡ay!, son nada,
bien lo digo, lo digo ya en un pozo,
lo digo con entraña de leproso,
lo digo aquí con miel de puñalada.

Los pobres – ¡zas! – son como cruz partida
que ni atenderlos puede, como en prisa
la esperanza, su... hambre inagotable.

Y son – sé –, entre la ilación vendida
del poderoso, el desengaño, en misa
de astucias, pútridas de luz amable.







¿Para qué tu oración, oh padre mío,
si la noche te ha hecho ya tu vida...?,
te ha marcado feraz, su hondo frío
lo llevas en la voz enmudecida.

Mal oración no puede con su fuerza,
tu fe de nada sirve, está perdida;
tanto... sudor, verdad tuya tan tersa
sólo el olvido la sabrá, que olvida.

Como intención es sed en un desierto,
es el sueño a un desvelo encadenado
que pretende avanzar, romper su muerto.

Silbo del alma, el valor enamorado
que empuja al corazón - todo abierto -
frente al agrio mural inesperado.







( MÁS QUE ROSTRO )


Lo que vuelve a andar no es un camino,
es mi sueño, es amar... de lo que tengo
o esta soledad que la mantengo
con mi empujar de la honradez a tino.

Lo que vuelve a luchar no es el destino:
un imposible es a lo que me avengo
o mi quimera con la cual convengo
o Ítaca – que incluso es femenino –.

Lo que vuelve a andar, ya sin que pueda,
del tanto impresionarme y de morirme
es algo..., mas no es algo, y algo queda.

Pues lo he gritado por justicia todo,
¡por dignidad! y no he de reprimirme,
por eso, alma, sé que lo es de un modo.







PRECISAMENTE AHÍ

“ahí está”


Ahí, lo que te agravia y te reclama
respeto, a ciegas, contra tu esperanza.

... No quieres más que eso que se llama
soñar, ante política ordenanza,

ante la prioridad de unas fronteras,
de una parcialidad –siempre–, en engaño.

No quieres más que lo que tú te quieras
no consentir, por corazón no extraño

y lo único tuyo, y que te ayuda
en verdad. Ya no quieres... El Dorado,

ya no más quieres que tu luz desnuda
de los clichés, desnudo ya lo amado.

Quieres estar soñando; estar sentido
más con tu libertad de sueño a sueño,

estar con tu deseo – prometido –
sin que no afrontes más, eres pequeño.

Quieres ser ideal sólo de adentro
porque aquí la justicia irá incumplida

siempre, porque el desplome va por dentro,
porque te queda apenas una vida.







( VOZ A PESAR )

“ir de corazón”


Aunque esté cerca o lejos del olvido,
aunque me muerda soledad o... todo,
yo siempre me diré – de cualquier modo –
que nunca organicé todo lo sufrido.

Yo quise ser uno – aquí – más, querido,
y no a una suerte sino a un firme modo
o condición... como la lleva el lodo
o como amor por lo que fue sentido.

Aunque me impongan sinpiedad rotunda,
aunque me nieguen pan, bebida y techo,
aunque me vea muerto o... la luz se hunda,

yo siempre me diré que doy derecho
a la esperanza mía: en su profunda
verdad o corazón dado por hecho.







A TI ( RUMOR DE TIERRA )

A mi padre

En tu mirada vive dignidad,
sí, a pesar de todo – sed que arde –,
conociendo caminos de la vida,
rosas en el azul, en cualquier parte.

Siempre a pesar de mucho, a lucha ardua
con tu fuerza de pueblo que no cabe
y, sin embargo, aún das en tu casa
como se da ilusión ciega del aire.

Porque tienes raíces tú de encina,
lunas de noche en el alcor de nadie;
porque tienes, ¡oh!, honor de lluvia dulce
para la piel, primicias de las aves.

Siempre a pesar de noes, entre el tiempo
más duro, más pesado, entre el hambre...;
siempre a pesar de que se pasa tanto
y, a veces, el sudor se arruga..., en balde.







CANSANCIO CASTIGADO



Creo que existe aún cierta esperanza
y no sé dónde está ni dónde vive,
siquiera si el olvido la prohíbe,
pero debe existir cierta esperanza.

Puede que en el lugar que no se alcanza,
puede que bajo un nombre que se escribe
ya varias veces y algo lo recibe
que no sé lo que es... pero a veces cansa.

Sé, sin embargo, por cualquier motivo,
por lo que es resurgir, por lo que vivo,
que se deja creer, por lo que sea;

pues verá – donde no lo parecía –
alguna luz..., alguna limpia a un día
que no podría estar aunque se crea.








José REPISO MOYANO

joserepisomoyano@hotmail.com






De Ignacio Rivera Podestá







































José Repiso Moyano